Docente presenta libro sobre construcción del estado salvadoreño 1840-1890

  • Martes 03 de Septiembre de 2019 | 04:01pm

Redacción: Alvaro Carbajal periodista de la Unidad de Comunicaciones

Fotografías: Roberto Galindo

El Dr. Carlos Gregorio López Bernal profesor de la Licenciatura en Historia presentó su libro Municipalidades, gobernaciones y presidencia en la construcción del Estado salvadoreño 1840-1890. La actividad tuvo lugar el martes 3 de septiembre en la sala de conferencias del edificio Alejandro Dagoberto Marroquín.

                López Bernal en un resumen sobre la publicación dijo que su obra se constituye en una perspectiva media entre los estudios que van desde arriba pero contrapuesto con los que vienen desde abajo ya que con una visión intermedia se puede dos elementos: una la lógica de la construcción del Estado como una instancia de poder y la otra, cómo desde abajo se percibe y se procesa y se reacciona frente a esas instancias.

                Explicó que en la lógica administrativa y jurisdiccional del país, su base principal son las municipalidades y en la cúspide está la presidencia, por ello su trabajo versa sobre las municipalidades y su relación con el gobierno central en la lógica de la construcción del Estado, buscaba encontrar ciertas claves explicativas en la forma que estas iniciativas terminan afectando en modo de vida de la población.

                En el marco de esa lógica se puede analizar el Estado de dos maneras: como un poder fuerte bien constituido o se puede ver como algo que carece de fuerza y ambas perspectiva tiene cierta validez o se pueden negar.

                El historiador en esa lógica, explicó que su teoría  consiste en que en el siglo XIX una minoría ilustrada con poder tuvieron la claridad que era necesario construir un Estado pero además beneficioso a sus intereses, no obstante aún sigue sin tener claro cómo veían al Estado desde abajo, pero estima que la gente común no sabía distinguir entre Estado y gobierno y el gobierno de acuerdo al periodo colonial y el periodo republicano no era como muy deseable.

                López Bernal sostiene que el gobierno suponía muchas obligaciones: pagar impuestos, pagarle a las milicias, mandar a los cipotes a la escuela, reparar caminos, cuando habían otras urgencias  y al final reportaban pocos beneficios, en esa lógica la actitud de la población en algunos casos iba a ser de rechazo, en otros de resistencia y en otros casos excepcionales de rebelión.

                Prosiguió que en esa lógica los sectores subalternos el Estado tenía muy poco que ofrecer y mucho que joder y cuando el Estado aparecía no lo hacía con buenas noticias, con algo que iba a incomodar la vida de la población, lo cual podía ser obligar a la población a que realizara tareas, asumiera obligaciones con los cuales se iba a sentir muy poco identificados.

                De ahí la resistencia de la gente a enviar a los niños a la escuela, porque la urgencia estaba en la agricultura, en esa lógica se pregunta ¿qué hacen las municipalidades?, son un instrumento barato y eficiente de tener un mínimo de control sobre territorio y poblaciones; bajo esa lógica, López Bernal sostiene que si el Estado no se puede imponer, entonces lo hace a través de las municipalidades.

                Cuestionó que en la actualidad existen 262 municipios y se inició la vida independiente con 75 y no existe una lógica racional que explique que el país necesite esa gran cantidad de municipios sobre todo porque existen unos relativamente grandes y otros minúsculos, lo cual se complica más si se piensa en la viabilidad económica.

                Para aquella época ser alcalde en el siglo XIX, seguía la lógica de la colonia que era un reconocimiento a las virtudes ciudadanas de la persona: ojalá siguiera así en la actualidad, hoy en día hay tantos gañanes de alcaldes que incluso ganan más que el presidente, si siguiera con la lógica del XIX esos alcaldes no tendrían un salario.

                López estima que los gobernantes del siglo XIX no les faltaba creatividad, porque con esa lógica de hacer más con lo mínimo, lograron hacer cosas que hoy en día asombraría; bajo esa lógica está la privatización de los ejidos y tierras comunales, porque si eso se hubiera hecho desde el poder central hubiera habido una reacción mucho más violenta, pero se hizo desde las municipalidades.

                El historiador se refirió al Estado salvadoreño en el siglo XX y confirmó una lógica autoritaria porque en los años 50 y 60 del XX se dan los aires de modernización, de progreso, de cambio y es un Estado que igual que en el XIX genera mucha conflictividad, con los dados cargados a favor de ciertos sectores que al final genera inconformidad, ahí aparece en los años 60, 70 y 80 una izquierda que se levanta contra el Estado.

                La izquierda se levanta en contra del Estado en la forma de hacer política y le ponen ganas por casi dos décadas pero al final terminan dándose cuenta que ese Estado está bastante cimentado y que maneras de darle vuelta no hay muchas y que habrá que transitar con él.

                Para López Bernal, ahora en el periodo de la posguerra, un suceso paradójico, esa izquierda que se levanta en los años 80 contra el Estado, termina demandando y defendiendo el poco Estado que se tiene para fortalecerlo, porque al final ese Estado pudiera tener alguna incidencia en la mejora de las condiciones de vida de la gente.

                El autor de la obra finalizó su participación y resumió que la izquierda entendió y reconoció  que los que realizaron la remodelación del Estado en los años 50 y 60 del siglo XX tenían alguna razón: el Estado ya no puede ser entendido como un simple instrumento de las clases dominantes, sino que puede terminar favoreciendo a sectores sociales más vulnerables.                      

                La actividad se desarrolló con el apoyo de la Asociación de Estudiantes de Historia; además los comentaristas de la obra de López Bernal fueron: Cristina Hernández estudiante de la Licenciatura en Historia y Julián Torres, historiador de la Universidad Centro Americana José Simeón Cañas.