Los retos de la Psicología en El Salvador

  • Sábado 12 de Octubre de 2019 | 01:40pm

Redacción: Alvaro Carbajal periodista de la Unidad de Comunicaciones

Fotografías: Alvaro Carbajal y Melissa Sánchez

El Br. Jorge Mauricio Mendoza Fuente estudiante del quinto año de la Licenciatura en Psicología de la Universidad de El Salvador (UES) habló de las dificultades que esa disciplina profesional enfrenta en El Salvador, su posición la realizó desde una perspectiva estudiantil que contribuya a realizar cambios en la profesión de la Psicología y sus retos en El Salvador.

                Mendoza Fuentes planteó que sus declaraciones buscan deconstruir esquemas obsoletos fuera de la realidad y que no contribuyen a construir una Psicología de El Salvador y para América Latina, una psicología basada en el pensamiento de la práctica eurocéntrica de nuestra ciencia, aquella ciencia basada en los aportes de teorías, métodos y técnicas aportadas desde Europa o EE. UU.

                 El estudiante de Psicología habló de tres grandes ejes: el primero es el eje práctico referido a la aplicación e interpretación de teorías, métodos, técnicas y la Psicología como praxis humana. Al respecto sostuvo que la Psicología como otras ciencias sociales en países como el nuestro está regulada por los aportes hechos en otros países, lo cual resulta poco preciso para describir, definir y tipificar conductas como movimientos culturales que utilizan constructos teóricos originado en realidades en su totalidad distintas.

                Mendoza Fuentes sugirió el cuidado para no caer en creencias dogmáticas lo cual se constituiría en dogma de que todo aquello nacido desde el método científico es algo generalizado y totalmente incuestionable, algo muy vigente en nuestra realidad especialmente en ambientes académicos o “intelectuales”, ese cientificismo o la excesiva fe en el método científico lo que nos lleva a creer en su validez intachable.

                Y para validad su tesis citó a Ignacio Martín Baró que si se aplica una prueba de inteligencia a un estadounidense y a un campesino salvadoreño (de Opico), está más que claro que el salvadoreño no pasaría de la media para abajo, pero que acaso sobrevivir en una situación extrema de violencia y de injusticia social no constituye inteligencia en lo absoluto o es que acaso la inteligencia se mide al realizar operaciones aritméticas y pensamiento abstracto constituyen ese término como lo es la inteligencia.

                Para Mendoza Fuentes en El Salvador las intervenciones van dirigidas a sociedades que cuentan con condiciones suficientes factores de protección necesarios para consolidar cambios duraderos, los psicólogos actúan como si  los individuos no estuvieran inmerso en contextos totalmente anómalos para cualquier ser humano: denigrantes, violentos y denigrantes opresores y todo aquello que atenta contra la dignidad humana.

                Volvió a citar a Baró, en el sentido que la práctica psicológica siempre está ligada a superar la jerarquía, la psicología escolar al servicio del director de la escuela, no le sirve a los estudiantes;  la psicología organizacional al servicio del dueño de la empresa, no le sirve a los trabajadores.

                Mendoza Fuentes planteó que su segundo eje paradigmático es la concepción de salud mental donde se observa la práctica de forma tácita como teoría definida, la concepción de salud mental es la siguiente: una característica individual atribuible al principio a aquellas personas que no muestran alteraciones significativas del pensar, sentir o actuar.

                Explicó que la salud mental entendida de esa forma, es un problema secundario en una sociedad como la salvadoreña donde resulta irrelevante preocuparse por cuestiones como la ausencia de alteraciones, en un país donde la mayoría luchan por garantizar su supervivencia, en sociedades llamadas del tercer mundo, antes de filosofar sobre la vida hay que asegurar la vida misma.

                Cuestionó que en El Salvador no supera el modelo médico, en una pobre concepción del ser humano, reducido a un organismo individual cuyo funcionamiento se reduce a la interacción de sus características de personalidad, no como un ser histórico cuya existencia se desarrolla a lo largo de interacciones sociales.

                Explicó que la salud mental debe ser concebida como una dimensión de las relaciones entre las personas y grupos más con estado individual aunque esa dimensión centralice de manera diferente en los organismos de cada uno de los individuos involucrados en esas relaciones produciendo diversas manifestaciones y estados.

                Aclaró que no habla de la calidad de las relaciones sociales, dicotomizándolas como se hace actualmente como sanas o insanas, no se refiere a características de grupos sino a desarraigo histórico, de los individuos en un contexto determinado de que todos formamos parte y desarrollamos esas distintas y variadas dimensiones.

Mendoza Fuentes dijo que no pretende dividir al individuo y ponerlo a merced de las fuerzas sociales sino considerar ambas perspectivas y enfatizar en el trastorno mental como una materialización en una persona o grupos de carácter humanizador o alienante de las relaciones sociales históricas, es necesario que se dé un cambio de paradigma una concepción de la Psicología como una ciencia eminentemente social y liberadora, sin ataduras a ninguna posición ideológica hegemónica y sin servir a ningún interés dominante.

El estudiante de Psicología expuso que el tercer eje es el educativo y las universidades, en donde no se estudia, ni se crea, se repite y se mimetiza lo que es considerado ciencia y afirmó que en El Salvador la Psicología no es una ciencia, es la mímica de una ciencia, es una protociencia, un proyecto de ciencia que vas a tramitar, no se estudia Psicología, sino lectura de textos psicológicos y resumidos, lectura y aplicación de técnicas de Psicología.

Mendoza Fuentes sostuvo que es competencia de todos encaminar la actividad práctica hacia una acción más liberadora, en ese sentido para que los psicólogos logren un verdadero cambio cada psicólogo debería atender a millones de pacientes, lo cual es imposible, en la universidad incluyendo la UES con supuesto corte emancipador se ha gestado a lo largo de la historia una deuda con la profesión.

Se prefiere ignorar las fuentes principales de la injusticia social y se renuncia al papel de la liberación de los pueblos latinoamericanos, eternamente castigados y sus pueblos aún en llamas y madre, padres e hijos que aún lloran, sin embargo como seres humanos merecemos el perdón de nuestros pueblos ante nuestra aparente indiferencia, después de todo ese es el principio de nuestra liberación, la libertad no es digna de tener y no influye la libertad de tener errores.

Finalizó su ponencia con la sentencia: es nuestro deber pasar de la psicología de un fin y un producto, la psicología utilitaria a una psicología de la liberación, de la praxis cuyo fin sea la liberación de los pueblos y el eterno perfeccionamiento de la raza humana, es difícil liberar a los necios de las cadenas que veneran.

Las declaraciones de Mendoza Fuentes se dieron en el marco del Panel Fórum Desafíos de la Psicología en El Salvador, desarrollado en el marco de la Semana de la Salud Mental, en la que también participaron los Licenciados Manuel Guerra, Ana Lorena Orellana y Bartolo Atilio Castellanos. (Ver nota aparte)