Universitario expone investigación sobre Panchimalco y sus valores culturales

  • Viernes 19 de Julio de 2019 | 12:02pm

Redacción y Fotografía: Alvaro Carbajal periodista de la Unidad de Comunicaciones

 

Iván Villatoro estudiante de la Licenciatura en Antropología Sociocultural de la Universidad de El Salvador ofreció la conferencia Ahí donde van las almas y las reciben los señores: relatos sobre la otra vida entre los Nahuas del municipio de Panchimalco.  La actividad tuvo lugar el jueves 18 de julio de 2019 en el edificio Alejandro Dagoberto Marroquín en el marco del Foro Latinoamericano de Antropología y Arqueología.

                Villatoro explicó que su ponencia es resultado de investigación sobre grupos étnicos en El Salvador, un país de mayoría mestiza desde 1807, desde aquel momento la población indígena apenas alcanzaba un 40 % y se da la preponderancia del elemento mestizo y en la década del 50 del siglo XX se agudiza por el proyecto modernizador que impulsan los gobiernos.

                Fue hasta el año 2015 que a través de un decreto de la Asamblea Legislativa que se realizó el reconocimiento político a la existencia de indígenas en el país, mas no a sus derechos, antes del 2015 pareciere que El Salvador es un país de mestizos y desde el punto de vista académico el panorama ha sido similar, los estudios étnicos sobre dicha temática desarrollada por antropólogos se reduce a pocas investigaciones realizadas en dos momentos históricos.

                La primera etapa fue desarrollada en la década de los años 60 hasta los 90 del siglo pasado cuyo énfasis se da en el ámbito económico, lo étnico era reducido a una clase social y otro más enfocado a los aspectos biológicos, es hasta finales de los años 90 que surgen los primeros estudios de vincular el aspecto cultural al momento de definir que se está entendiendo por identidades étnicas en El Salvador.

                Villatoro dijo que la segunda etapa son antropólogos contemporáneos de la Universidad como Ana Lilian Ramírez, América Rodríguez, Carlos Lara, Gregorio Bello Suazo y Rafael Lara Martínez quienes se han caracterizado por abordar estas temáticas desde diferentes perspectivas, pero en especial desde las perspectivas de las organizaciones indígenas que surgen a partir de la década de los 80.

                Explicó un dato curioso que es a partir de la autodeterminación de mestizos que se reconocen como indígenas y se constituyen en la dirigencia de la organización para la consecución de derechos y crean nuevas interpretaciones sobre la realidad que entran en contradicción con las comunidades: por un lado vamos a tener el discurso de la dirigencia mestiza que se auto/determina indígena y por el otro vamos a tener el discurso de las comunidades.

                Villatoro afirmó que su investigación es sobre los rituales mortuorios en la que retoma el enfoque metodológico del giro ontológico que reivindica la alteridad y el pensamiento del otro como motores de la apertura ontológica y la revisión de principios propios del naturalismo occidental a partir de dualidades y dicotomías excluyentes entre sí.

                Su interés sobre la concepción del mundo y las relaciones de los diferentes actores humanos y no humanos en torno a la vida y deja de lado los planteamientos dicotómicos entre vida y muerte, y se plantea la pregunta: será que la comunidad está pensando en esa dicotomía de vida y muerte?, y retoma el concepto de cultura, el de Roberto Varela, cultura es un conjunto de signos y símbolos que trasmiten conocimientos e información sobre algo que portan valoraciones, juicios sobre lo bueno y lo malo, lo debido y lo indebido, lo correcto y lo incorrecto, suscitan sentimientos, emociones, odios, temores, gozos, expresan ilusiones, utopías, deseos y anhelos.

                Para Villatoro eso permitirá desde la perspectiva de los actores, comprender la diferenciación de la identidad étnica, que rompa con la arbitrariedad de los antropólogos, lo indígena es esto, defino a un grupo étnico, pero no se toma en cuenta los elementos con los cuales las poblaciones se están auto/reconociendo y se diferencian del resto de la población.            

                Contó que su trabajo de campo lo desarrolló desde el año 2012 hasta el año 2017 y realizó la descripción del municipio de Panchimalco, que se encuentra al sur de San Salvador, su primera referencia de la época colonial es en 1532 muy cerca de la llegada de los españoles y ya contaba con 350 habitantes y hasta el año de 1807 había sido una población cerrada, solo habitaban descendientes de grupos nahuas.

                Sostiene que de acuerdo a las investigaciones de Alejandro Dagoberto Marroquín hasta los años 60, el 70 por ciento de su población aún era indígena y el resto eran mestizos en esa localidad, también el municipio se caracterizaba por desplazamientos forzados debido al tema de las pandillas en sus zonas rurales, las cuales han migrado al centro del municipio.

                Villatoro dijo que en los relatos centrados en la otra vida que los pobladores cuentan en los diferentes espacios rituales es a partir de los sueños, a los que ellos denominan, los que mueren y vuelven, personas que no han muerto sino que están en una crisis de salud, mueren por un lapso de tiempo y despiertan nuevamente son los que cuentan todo lo que han visto en la otra vida y esa es la forma en que se sigue reproduciendo, los valores culturales en la que los mitos está asociado de la práctica ritual.

                Relató que la concepción que existe sobre la otra vida, hacen énfasis en el lugar o el camino hacia esa otra vida y la otra es con quienes está  en esa otra vida, según los relatos de las personas cuando se está en agonía o ya próximo a morir, las personas comienzan a tener sueños, las personas viajan a la otra vida y tiene visiones, vi a mi mamá, vi a mis hijos, fui al monte. Pero las personas están en cama, es el alma la que viaja a ese otro lugar.

                Villatoro sostiene que en los rituales, hay personas especialidades en algunas tareas, elaboración de alimentos, en la parte de la religiosidad, sin embargo el destino de los muertos tiene sus particularidades: el alma (tunal) tiene que superar varios obstáculos, primero el mar; después de los mares (que son siete) llegas a donde te reciben y hay dos caminos, si sos bueno te vas a ir por esa calle espinosa y si sos malo te vas por una calle limpia.

De acuerdo a los relatos de Nicolasa Vásquez, Florentina Martínez y Andrea Guzmán hay un paso hacia el campo santo donde hay dos buses de madera y en la otra vida las casas son ranchos de zacate como lo eran a principios del siglo XX; en el aspecto a la alimentación hay tres caminos, en uno reparten frijoles rojos, en otro frijoles blancos y en otro arroz aguado, pero los frijoles rojos nadie los quiere.

Villatoro planteó tres consideraciones finales: 1. No se aprecia una diferenciación étnica como en otros contextos, ellos mantienen su lengua, su vestimenta pero ellos establecen sus diferencias ellos llaman “el costumbre”; 2. El tema del mundo el cual se encuentra formado a partir de los humanos, las almas de los difuntos y los señores que son los santos y las vírgenes que son los que los reciben en la otra vida; 3. La vida, ellos no hablan de muerte tal cual sino que de la otra vida, hablan de viaje, concluyó.