Universitarios analizan tema migratorio

  • Miércoles 17 de Julio de 2019 | 01:28pm

Redacción y Fotografía: Alvaro Carbajal periodista de la Unidad de Comunicaciones

Teresa González Molina estudiante de Antropología Social de la Universidad Autónoma Metropolitana de México ofreció la conferencia La primera caravana de migrantes: el acto de desobediencia por la vida, dictada en el marco del Foro Estudiantil Latinoamericano de Antropología y Arqueología. La actividad tuvo lugar el martes 16 de julio de 2019.

                González Molina explicó que su estudio se constituye en una etnografía porque cuenta a través de su experiencia que surge de la necesidad de lo que ve y vive y darle un poco de sentido su conocimiento de experiencias migratorias con las que expresó su solidaridad.

                Dijo que su interés por el fenómeno de migración se da por su condición de mexicana, un país que a diario vive la situación migratoria, dónde todo ciudadano tiene un familiar migrante o un vecino que ha migrado, principalmente a los Estados Unidos (EE.UU.); González Molina también dijo que busca defender la idea de Gilberto López Irriba que está comprometido socialmente estar del lado de los movimientos sociales.

                La estudiante de antropología social aseguró que México es un país que se construye y sobrevive gracias a las remesas de las personas que se construyen de manera ilegal en contraposición de pensar que sean las grandes transnacionales las que sustenten las universidades públicas y se observa muy presente en Centro América por ello plantea la necesidad de articular esfuerzos en torno al fenómeno de la migración, la violencia, el neoliberalismo, en la necesidad de alejarse de las teorías academicistas, es mejor sentir lo que viven los migrantes.

                González Molina argumentó que el racismo que se expresa en las redes sociales, su condición estudiante de antropología son dos situaciones que la llevan al estudio y acercamiento de la situación de los migrantes en México.

                Contó que pudo conocer la primera caravana de migrantes (un aproximado de 2 mil personas) el 1 y 2 de noviembre y son esas construcciones de cómo se nos ve desde EE. UU. que para ellos los salvadoreños son de maras, igual los mexicanos son narcos, el común de la academia hegemónica de cuando se acercan a los estudios antropológicos que realizan en EE. UU., igual como los latinos construimos las identidades de los migrantes, sujetos oprimidos que se niegan a continuar su situación de probreza.

                Se opone a las construcciones que realiza la antropología de alejarse un poco del otro para poder entenderlo, por ello vuelve a los estudios etnográficos que entendemos en ese otro y que tan cercanos y cómo no distanciarnos y construye sujetos de estudios que niegan capacidad política, quita la capacidad de ver los diferentes matices de la caravana migrante.

                González Molina explicó los dos escenarios planteados en torno a los migrantes: uno, que  Trump utilizaba la caravana para buscar su elección como presidente en el Congreso; dos, que la caravana tenía como finalidad desestabilizar el gobierno de Juan Orlando Hernández.

                Describió la ruta que se observa desde el sur de México: Guajaca, Veracruz este último conocido como un estado de fosas clandestinas y de disputas por los zetas que agrava la violencia, que está contiguo a Tamaulipas, también San Fernando que se conoce por la matanza de 72 migrantes en el año de 2010.

                Contó que en Veracruz la caravana había mantenido la unión, y lo construye a partir de un caos construido desde los medios de comunicación, quiénes eran los actores de la caravana, el fenómeno se homogenizó, se dijo que solo eran hondureños, lo cual no era cierto, habían migrantes de otras naciones, nicaragüenses, salvadoreños y todos los discursos racistas de Trump que se adoptaron muy bien en México.

                Otra de las características de migrantes es que no tenía una ruta definida, en ese momento, cuenta le impactó la condición de salud que enfrentaban muchos migrantes especialmente las mujeres y niños, familias enteras esperando y el gobierno de Veracruz había ofrecido facilitar unos 50 autobuses  para trasladarse hacia la ciudad de México, la ayuda prometida no llegó, narró González Molina.

                Sus explicaciones, leídas desde dentro de la caravana de migrantes, experiencias personales de sufrimiento, hambre, frío, enfermedades, era el día a día de familias enteras, niños, mujeres, hombres que buscan superar su condición social, observar la solidaridad de cada familia mexicana en particular, el aporte de la iglesia católica, fueron tantas situaciones.

                La estudiante sugiere que debería existir una antropología del caos, porque no se puede construir de otra manera, porque la caravana de migrantes fue un caos que invita a cómo pensarnos y construirnos, reflexionó en medio de tanto caos.

                Concluye que el “sueño americano” no existe, existe el sueño de una vida vivible en donde los países de origen niegan esas condiciones mínimas para vivir. La caravana de migrantes se constituye en un movimiento social que articuló mucho, en la que cada uno va en busca de una vida mejor, en donde se supera y se es desobediente a leyes migratorias, que nos condenan a muerte.

                Piensa que la caravana de migrantes fue un acto de desobediencia en contra del neoliberalismo, que los condenan a condiciones precarias, porque el neoliberalismo nos individualiza y nos niega la solidaridad, lo que vimos en la caravana fue un acto de solidaridad desde abajo, las familias con los pocos recursos ayudaron a los migrantes a superar muchas barreras.