Universitarios analizan temas sobre el trabajo sexual e inseguridad social

  • Jueves 18 de Octubre de 2018 | 01:36pm

Redacción: Alvaro Carbajal periodista de la Unidad de Comunicaciones

Fotografías: Roberto Galindo

El segundo día del Encuentro Nacional de Estudiantes de Sociología continuó con el eje temático  sobre violencia y las temáticas abordadas fueron: Perspectiva sociológica  del trabajo sexual, explotación, discriminación: un análisis crítico desde la mirada marxista, ofrecida por Tatiana Ortiz estudiante del cuarto año de la Licenciatura en Sociología.

                Tatiana Ortiz en su ponencia, se refirió al concepto de trabajo sexual es la acción de ofrecer servicios sexuales a cambio de una retribución monetaria, se constituye en un fenómeno social que es ejercido por hombres y mujeres y se considere en el oficio más antiguo del mundo que ha venido evolucionando y ejemplificó la diferencia entre la prostitución de un país subdesarrollado y la de uno desarrollado.

                La conferencia de Tatiana Ortiz la desarrolló desde el análisis sociológico basado en la teoría regulacionista y la marxista: explicó que la teoría busca que la prostitución se vea como un trabajo real, que se legalice la prostitución y quienes la ejercen tengan las prestaciones de ley y mejorar las condiciones de vida de las personas que ejerzan la prostitución.

                Por el contrario, sostiene que el marxismo ve la prostitución como una mercancía, en la que la mujer adquiere un valor de uso y valor de cambio y no se respeta como un ser humano; sostiene que al ver los dos enfoque se da un debate, entre lo moral y lo ético, porque si se ve a la mujer como un objeto no se tiene en cuenta que la mujer piensa, siente.

                Ortiz explica que la teoría marxista cuestiona la actividad sexual es cuestionada porque la mujer pierde su integridad, su valores como ser humano y se constituye en valor de uso, por el contrario el regulacionismo lo que promueve es la libertad que tiene la persona de elegir si se prostituye, ya que al final lo que vende es su cuerpo.

                Más adelante, Ortiz habló de la prostitución forzada y voluntaria en la que la primera daña toda la integridad física y mental de la persona vulnerada, en la segunda las personas que lo ejercen son conscientes que ejercen prostitución, además se constituyen en activistas que se organizan y velan por los derechos de las mujeres que ejercen esa actividad.

                Sostiene que el marxismo no critica el amor libre, sin embargo cuestiona que se vea a la mujer como objeto sexual o mercancía porque entra en juego el capitalismo donde se utiliza a la mujer como símbolo sexual, en anuncios, en vallas publicitarias, en periódicos, entre los que mencionó.

                Ortiz mencionó los estudios que ha realizado la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre explotación sexual, especialmente en niños en países especialmente subdesarrollados que vulnera sus derechos más fundamentales.

                Además, realizó un análisis de las causas que pueden desembocar en que una persona decida voluntariamente la prostitución, que pueden ser, falta de apoyo familiar, una desilusión amorosa, baja autoestima, adicción al alcohol, las drogas y necesidades extremas de una mujer.

                Finalmente, Ortiz concluyó que no hay que juzgar a una persona porque ejerza la prostitución como trabajo, no se sabe las condiciones que empujan a una persona a realizar esa actividad.

La función dominante de la inseguridad

Una segunda ponencia fue la de Gonzalo Eduardo Montano denominada La función dominante de la inseguridad social,  en la que partió de un ensayo que realizó entre los años de 2009 a 2016 durante el periodo de gobierno de Mauricio Funes.

                Montano sostiene que para validad su tesis sobre la violencia y la inseguridad se apoyó en las teorías de Durkhein y Comte para delimitar la parte de la dominación, los conceptos de violencia e inseguridad.

                Montano sostiene que hay dos dimensiones una subjetiva y otra objetiva, en la objetiva plantea todo las estadísticas de crímenes que se dan en el país, las alzas y bajas de asesinatos en los periodos analizados; en la dimensión subjetiva sostiene que en la población existe una aversión de la violencia, pero que si en ese contexto asesinan un pandillero la gente se alegra sobre la base de la creencia que eso se traduce en parte de seguridad.

                Agregó que su tesis de la funcionabilidad le legitima el proceso de militarización como consecuencia  y necesidad de seguridad de una sociedad paranoica y como consecuencia de la violencia hay sectores específicamente políticos que se benefician de ese fenómeno.

                El eje temático sobre violencia que se desarrolló en el marco del Encuentro de Estudiantes de Sociología tuvo lugar el miércoles 17 de octubre del corriente año en la sala de conferencias del Edificio Alejandro Dagoberto Marroquín.