Humanidades presenta resultados de investigación sobre la pandemia del COVID-19

Redacción: Alvaro Carbajal periodista de la Unidad de Comunicaciones.

Cuatro profesionales de diferentes especialidades de la Facultad de Ciencias y Humanidades desarrollaron la investigación social denomina: Efectos Psicológicos en la comunidad universitaria ante la cuarentena por la emergencia nacional a causa del covid-19 en El Salvador.

La investigación fue desarrollada por Bartolo Atilio Castellanos y Jonathan Josué Guzmán (ambos psicólogos), con el apoyo técnico de Rafael Paz Narváez (sociólogo) y José Roberto Pérez (comunicador social). El estudio se realizó durante los meses de abril y mayo de 2020 de forma virtual.

Los investigadores explicaron a manera de antecedentes que, desde diciembre de 2019, la Organización Mundial para la Salud (OMS), el COVID-19 identificó en Wuhan, provincia de Hubei, China y que se propagó por todo el mundo causando una enfermedad respiratoria aguda, que progresivamente causa la muerte, pues es agresivamente invasiva y rápida, particularmente a quienes tienen otras patologías de índole orgánico.

La OMS desde el 11 de marzo del 2020, ante la innegable situación de la enfermedad decidió declararla oficialmente como una pandemia.

El gobierno de El Salvador tomó medidas paulatinas en diferentes áreas, incluso antes que el COVID-19 se constituyera como una pandemia, adoptando medidas como la restricción de vuelos comerciales procedentes de países en donde se tenía alto índice de personas contagiadas con la enfermedad, estableciendo que ninguna persona proveniente de China y sus regiones podría ingresar al país.

El gobierno de El Salvador decretó el 11 de marzo corriente, la cuarentena para todo el territorio salvadoreño, en la que se establecen diferentes medidas ejecutivas sensibles a la actividad de los ciudadanos, tal como lo fue para el área educativa, decretando la suspensión de clases por 21 días a escuelas, colegios y universidades tanto públicas y privadas, como medida preventiva ante la pandemia, medida que se ha extendido hasta el mes de junio.

Sin duda una de las medidas adoptadas por el órgano ejecutivo que provocó reacciones diversas e incluso encontradas, fue la suspensión temporal de garantías y derechos constitucionales a toda la población salvadoreña por quince días como producto del decreto legislativo 593 emitido el 14 de marzo del 2020, misma que estipula los siguientes aspectos: La libertad de entrar al territorio de la Republica a extranjeros; La libertad de tránsito de las personas dentro del territorio salvadoreño; El derecho de los habitantes de reunirse pacíficamente y sin armas para cualquier objeto lícito, tratándose de reuniones con fines religiosos, culturales, económicos o deportivos.

La investigación plantea a manera de conceptualización que de acuerdo con Perls (como se citó en Arteaga, 2002, p. 67), la persona que puede vivir en un contacto significativo con su sociedad, sin ser tragado completamente por ella y sin retirarse por completo de ella, es la persona con un funcionamiento pleno. Ella se autoabastece porque entiende la relación existente entre ella misma y su sociedad, tal como las partes del cuerpo entienden con su sabiduría organísmica su relación del cuerpo como un todo. Ella es una persona que reconoce el límite de contacto entre si y su sociedad.

En otro apartado sostienen que el comportamiento humano es el producto de la interacción entre la persona y el entorno, mismo que ocurre en lo que se considera el espacio vital de la persona, que incluye todos los hechos que existen para la persona o grupo, constituyéndose en el aquí y ahora en el cual se da el comportamiento de acuerdo a Kurt Lewin (citado en Gómez del Campo, 1999, p.129). En ese sentido, dicho planteamiento nos lleva a pensar en las personas como un ser eminentemente social que no puede ser comprendido excluyendo el área social, situación que actualmente reviste de importancia de esta investigación, el comportamiento de las personas ante condiciones de cuarenta días de encerramiento domiciliar.

            Para desarrollar la investigación se plantearon la siguiente pregunta: ¿Qué efectos psicológicos presentan estudiantes, docentes universitarios y personal administrativo de la Universidad de El Salvador (UES) ante la cuarentena domiciliar decretada por la situación de Emergencia del COVID-19 en El Salvador?

La investigación busca determinar los efectos psicológicos que produce la cuarentena domiciliar ante la situación de emergencia del COVID-19 en estudiantes, docentes universitarios y personal administrativo de la UES.

Los investigadores justifican el estudio debido que en El Salvador y otras naciones al rededor del mundo enfrentan ahora una pandemia nueva, parecida a otras que han precedido a esta, tales como; el SARS en el sudeste asiático, el ébola en África, el MERS en Medio Oriente y la gripa AH1N1 que han sido epidemias y pandemias que han puesto en jaque a la comunidad científica internacional y, el nuevo coronavirus COVID-19, que actualmente está presente en los cinco continentes, la cual además deja datos alarmadores, hasta el día 5 de abril del 2020 se contabilizaban 1,245,373 contagiados, 62,284 fallecidos a causa de la misma y aunque alentador pero no suficiente para sobreponerse a esta pandemia; 253, 309 recuperado, estadísticas que van cambiando hora tras hora de manera continua en los diferentes países afectados.

            En El Salvador, aunque hasta el día 5 de abril de 2020, no superaban los setenta casos es importante reconocer la progresión continua de los contagios positivos que día con día van surgiendo y las implicaciones que estos representan al sistema sanitario del país, pero a su vez las cifras son alarmantes e incrementan aceleradamente.

Para los investigadores, el impacto psicológico que las condiciones en las cuales se enfrenta esta pandemia tiene en las personas salvadoreñas como receptores directos de la misma, al verse privados de una adecuada socialización con personas fuera de su círculo familiar; pero con referencia especial a los estudiantes y docentes universitarios en cuarentena domiciliar.

Los factores sociales constituyen una de las principales fuentes de estrés en humanos que son vulnerables al ostracismo (castigo social, expresado en el aislamiento social) o a la exclusión social. Ser socialmente ignorado o excluido involucra situaciones en las cuales se priva a las personas de refuerzos sociales, y es considerado una causa de frustración y estrés en humanos. El ostracismo se expresa de diferentes maneras, como el confinamiento, el exilio o el destierro, o a través de señales más sutiles como el silencio o el rechazo, el retiro del saludo o el contacto visual (Kamenetzky, 2009).

La investigación sostiene que las condiciones planteadas para la prevención del contagio del coronavirus, mediante los decretos ejecutivos aprobados por la Asamblea Legislativa, es imprescindible el impacto directo de estos en el área de salud y el sistema sanitario, y si bien, estos son importantes; de igual manera es importante referirse al impacto psicológico que pueden derivarse en los estudiantes y docentes universitarios producto de esta situación de emergencia.

El estudio posee un inherente valor investigativo, pues se coarta la naturaleza humana de la cual se está dotado en su carácter social y se propician nuevas formas de enfrentamiento al excluirse parcialmente del contacto con otras personas en este estado de emergencia que enfrenta el país.

También señalan que es importante reconocer que la salud mental es una construcción constante y dinámica que está determinada por múltiples factores, dentro de los cuales mencionan los sociales, psicológicos y biológicos. La relativa homeostasis (Mecanismos que mantienen constantes las condiciones del medio interno de un organismo) de estos factores permitiría que las personas tengan un estado de salud mental adecuado y óptimo para gestionar recursos personales que les ayuden a afrontar los sucesos a los cuales se ven expuestos.

Cuando estos factores mencionados anteriormente se exacerban o provocan un desequilibrio en el ser humano, la salud mental comienza a tener variaciones, que provoca diferentes manifestaciones que trasgreden el estado óptimo de salud física y mental en general.

Una salud mental distorsionada se asocia asimismo a los cambios sociales rápidos, a las condiciones de trabajo estresantes, a la discriminación de género, a la exclusión social, a los modos de vida poco saludables, a los riesgos de violencia, la mala salud física y a las violaciones de los derechos humanos.

Esas situaciones se presentan en nuestro contexto como un agravante ante el surgimiento de una pandemia que a nivel mundial ha generado diversas medidas para su control por los gobiernos locales y que propician ante el objetivo de salvaguardar la salud de las personas, efectos colaterales en la psique de las personas dada a las condiciones de aislamiento social y encerramiento en los hogares llamándose cuarentena.

En el contexto social y sanitario que se vive a nivel mundial por una pandemia como lo es el COVID-19, que azota al globo terráqueo en su totalidad, es inminente la crisis generada por ella, pues se han adoptado formas de prevención tales como la constante desinfección por medio de la limpieza acuciosa, el cierre parcial o total de fábricas dedicadas a un rubro especifico, el cierre fronterizo de diferentes países y regiones, encaminadas a evitar el contacto social que permita reducir a todo costo la propagación continua de los casos positivos de COVID-19.

El estado de emergencia decretado por el Gobierno de El Salvador para hacer frente a la expansión del nuevo coronavirus obliga a los estudiantes y docentes como el resto de ciudadanos a permanecer confinados todo o gran parte del día en casa. Se trata de una situación potencialmente estresante, en primer lugar, por los motivos que han llevado a tomar estas drásticas medidas y también por la incertidumbre de no saber por cuánto tiempo se prolongará la situación de cuarentena y el virus como tal.

La pandemia ha provocado una alteración del orden psicosocial que puede exceder la capacidad de manejo de la población afectada en todos los niveles por la misma trascendencia que ha tenido tal fenómeno, aseverando que toda la población sufre de tensión en mayor o menor medida, cambios psicológicos y sociales que resultan en su mayoría como reacciones normales ante una situación anormal, pero que pueden llegar a determinar la salud mental de las personas, provocando la manifestación de diversos efectos que son de origen psicológico, como resultante de una situación de crisis de carácter objetiva.

            En el desarrollo de la investigación se utilizaron diferentes términos como; somatizar que es el proceso mediante el cual un trastorno psicológico puede producir síntomas físicos. Es decir que este proceso se constituye como aquel en el que la persona ante ciertas situaciones de crisis que le generan tensión, convierte el malestar emocional en un síntoma físico, desviando así la atención del conflicto psicológico que le genera tensión, estrés, o en su defecto ansiedad.

            Sostienen que otro aspecto es la ansiedad que alude a la combinación de distintas manifestaciones físicas y mentales que no son atribuibles a peligros reales, sino que se manifiestan ya sea en forma de crisis o bien como un estado persistente y difuso, pudiendo llegar al pánico.

            Otro aspecto planteado en la investigación es la disfunción social que es la imposibilidad de prever las consecuencias de las mismas o las condiciones en las cuales se pueden desarrollar. No puede obviarse que los decretos ejecutivos referidos a la cuarenta domiciliar han provocado la interrupción de diferentes actividades en las personas, la adecuación de dichas actividades en un contexto domiciliar y de distanciamiento relacional; tales como el teletrabajo, clases a distancia por medios virtuales, actividades de ocio, muchas veces generan estados de estrés que aumentan con el pasar de los días.

            También plantean que la depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo, y se calcula que afecta a más de 300 millones de personas. La depresión es distinta de las variaciones habituales del estado de ánimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana.

            Los investigadores plantean que la pandemia invita a atender los problemas psicológicos, de una forma integral, promoviendo una atención real a la salud mental de las personas amparados a través de los cuerpos legales decretados, que dignifiquen el ejercicio profesional de la psicóloga y el psicólogo en El Salvador con las condiciones necesarias tal y como ahora lo son necesarias en el sistema de salud, entendiendo la característica biopsicosocial de la cual depende el ser humano.

Ambos investigadores sostienen que la población objeto de estudio pertenece a los tres sectores de la UES: un 92.5 % los estudiantes; el otro 6.1% los docentes y 1.4% personal administrativo, teniendo en cuenta que la mayor proporción de las personas encuestadas pertenecían a la Facultad de Ciencias y Humanidades.

También, explicaron que la población objeto de la investigación se concentra en el Municipio de San Salvador (65.6%), seguidos de La Libertad (9.8%), y del departamento de La Paz (5.9%). Denotando que residen en 110 municipios con construcciones mixtas en sus viviendas en un 74.6%, pero construidas con materiales diversos 21.1%, de lámina 2.4% y de adobe 2% de la población universitaria, condiciones sociales que hacen más susceptible de padecer mayor impacto en la salud mental, porque se ven a merced de condiciones de exclusión, pobreza, falta de acceso a condiciones dignas de vida, cambios sociales rápidos y sobre todo a la violación sistemática de sus derechos humanos fundamentales y el goce pleno de estos, especialmente en lo que respecta al acceso de una vivienda digna o el acceso a otros servicios básicos como la salud y principalmente la salud mental.

Afirmaron que la población universitaria participante en la investigación fue un 69% mujeres y un 31% hombres con una edad de 16 a 20 años en un 40% y en su totalidad son estudiantes, asimismo, el 38.4% se encuentra en el rango de 21 a 25 años, a su vez, el 11.2% están en el rango de 26 a 30 años. Del grupo de 52 docentes participantes en la encuesta, 28 docentes tienen entre 36 y 50 años y del grupo de 12 integrantes del personal administrativo participantes en la encuesta, 8 personas tienen entre 36 y 45 años, también se vuelve necesario describir que los efectos psicológicos producidos por la cuarentena domiciliar son evidenciados en las personas universitarias del sexo femenino con mayor prevalencia en comparación con los hombres participantes en el estudio.

            La investigación concluye que si existen efectos psicológicos producidos por la cuarentena domiciliar a partir de la situación de emergencia del COVID-19 en estudiantes, docentes universitarios y personal administrativo de la Universidad de El Salvador, presentando estrés en menor escala por la dialéctica persona-ambiente, donde el ser humano percibe en la cuarentena un peligro para su bienestar social y su salud en general, acompañado por ansiedad percibida como una fase emocional transitoria y variable en cuanto a intensidad y duración.

Otro aspecto que concluyen es que la disfunción social que se manifiesta en dificultades para realizar las actividades y tareas de forma efectiva a los que se enfrenta en la vida cotidiana, manifestándose en menor escala la depresión con una autopercepción de valoración personal inadecuada e ideación suicida.

También concluyeron que los estudiantes, docentes y personal administrativo de la UES presentan manifestaciones psicológicas debido a la cuarentena decretada por el gobierno en las siguientes áreas: a) manifestaciones cognitiva: como pensamientos recurrentes, preocupaciones, ideas distorsionadas, ideas suicidas, falta de atención y control consciente.

En un literal b) manifestaciones conductuales: estrés psicológico derivando en reacciones a través de la somatización como, sensación de restablecer su salud, agobio y sin fuerza sin motivo aparente, sensación de estar enfermo, dolores y opresión de cabeza, oleadas de calor corporal y escalofríos, dificultades para conciliar y tener un sueño reparador.

En el literal c) manifestaciones emocionales: percibidas como un estado que se asimila a una fase emocional transitoria y variable en cuanto a intensidad y duración; activación somática, percepción consciente de tensión subjetiva expresada en preocupaciones que dependen en sensación de agobio y con tensión, experimentación de nerviosismo constante, miedo o pánico sin razón aparente.

Asimismo, concluyeron que: las consecuencias sociales que presentan los estudiantes, docentes universitarios y personal administrativo de la UES debido a la cuarentena domiciliar que viven en la actualidad se encuentran en la percepción de desempeño personal inadecuado, incapacidad en la toma de decisiones, incapacidad de disfrutar actividades normales derivadas de la vida cotidiana; además,  el distanciamiento social lo experimentan como amenaza a la pertenencia y ponen en peligro su la salud mental, expresan una necesidad no satisfecha de pertenencia, de identificación con un grupo aunque sea reducido, la afiliación con otras personas producto de la situación de emergencia por el COVID-19, viéndose reducidas, las redes de apoyo psicológico en otras personas fuera del sistema familiar.

Los investigadores explicaron que es importante hacer notar que no existe un consenso en la población universitaria sobre los días de cuarentena domiciliar que han transcurrido después de haberse decretado emergencia nacional ante la pandemia, teniendo variaciones en la percepción de los días, puesto que el 73.9% rango entre 33 y 48 días de cuarentena, mientras que 17.4% de personas describen haber estado en cuarentena entre 17 y 32 días eso implica que las salidas realizadas por la población universitaria reflejan el cumplimiento de la cuarentena domiciliar, el 25% nunca salió de sus residencias, mientras que 56.9% de las personas afirman haber salido entre 1 y 5 veces  y el 11.9% ha salido entre 6 y 10 veces, por último se encuentra el 5.7% ha salido más de 11 veces, denotando que si bien las personas han salido, ha sido en una frecuencia mínima, atendiendo las restricciones derivadas de la situación de emergencia, datos que permiten ver la imposibilidad de las personas para establecer un contacto social con las demás ya sea en contextos de vecindad, laboral o académicas, distanciamiento social que permite identificar algunos efectos psicológicos sobre la población universitaria encuestada.

            Los investigadores recomienda que se elaboren programas de intervención psicológica por las autoridades y docentes del Departamento de Psicología para atender los efectos psicológicos en las diferentes áreas de impacto en el personal estudiantil, docentes y administrativos que conforman la Universidad de El Salvador.

Además, recomiendan necesario que las autoridades centrales y de cada facultad de la Universidad de El Salvador exploren a profundidad los efectos psicológicos que ha generado los tres meses de cuarentena domiciliar decretados por el gobierno central de El Salvador, debido a que los resultados serán más significativos en todos los miembros que conforman el alma máter.

Se recomienda que las autoridades centrales de la Universidad de El Salvador, deben buscar el apoyo de recursos tecnológicos para el 25.5% de la población estudiantil que tiene poco acceso a derechos fundamentales de vida digna, como una vivienda, salud, salud mental y una educación de óptimas condiciones.

Finalmente, recomienda a las autoridades del Ministerio de Salud de El Salvador a valorar la salud mental como elemento integral del estado de salud que debe poseer cualquier ciudadano dentro del país, y no solo valorar la salud física como el ente más importante del ser humano, para lo cual deben existir políticas públicas y programas de intervención psicológica orientadas a mejorar y reestablecer la salud integral de los salvadoreños a nivel biológico, psicológico y social.

 

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