Abordan perspectivas de la educación en El Salvador

  • Miércoles 12 de Junio de 2019 | 04:00pm

Redacción: Alvaro Carbajal periodista de la Unidad de Comunicaciones

Fotografías: Roberto Galindo

Los maestros José Guillermo Campos y Oscar Wuilman Herrera, jefes de los departamentos de Filosofía y Ciencias de la Educación, respectivamente, realizaron un conversatorio con estudiantes de ambos departamentos. La actividad se desarrolló en el marco del Primer Congreso de Filosofía de la educación, en el auditórium No. 4 el miércoles 12 de junio del corriente año.

                Guillermo Campos habló de las perspectivas de la educación en la actualidad y sostuvo que se le conoce como educación neoliberal, la cual tiene cuatro características: el individualismo, competitividad, privatizadora y mercantilista.

                Campos sostiene que en la educación neoliberal se aprecian ciertos conceptos, la universidad se constituye en una empresa del conocimiento, los profesores son formadores de capital humano, los estudiantes son usuarios y las autoridades son los administradores de la educación y los padres de familia son los clientes.

                Para Campos en la educación neoliberal se exalta la noción gerencial de calidad como resultado de la lógica costo/beneficio y la Universidad se constituye en una empresa del conocimiento y su principal objetivo es formar individuos competitivos en el mercado y el aprendizaje es juzgado por su utilidad inmediata para ponerse al servicio empresarial.

                Agregó que desde esa lógica la educación se convierte en una inversión bajo el criterio de competitividad y en ese sentido la educación neoliberal no vincula la capacidad crítica y se aleja de la autonomía personal, la toma de decisiones y del conocimiento histórico social.

                Campos en el desarrollo de su ponencia habló de la historia sobre la base de una línea del tiempo: la edad antigua, edad media, edad moderna, edad contemporánea; concluyó que la historia de la cultura debe estar vinculada con la historia de los pueblos.

                Finalmente, argumentó cuál es la tarea de la Filosofía que consiste en trascender de la especulación a la admiración y de esta última al cuestionamiento, para vincularlo con el pensamiento crítico porque la educación debe estar vinculada a la esencia de la Universidad   porque su esencia es académica que se resume en la articulación de la docencia, investigación y proyección social.     

                Por su parte, Wuilman Herrera habló de las perspectivas de articulación entre políticas de la educación y las políticas económicas del desarrollo en varios periodos gubernamentales desde 1948 hasta 1980, en la que analizó el tema de las reformas educativas en 1968 cuando se crearon los bachilleratos diversificados.

                Herrera sostiene que en su análisis comparativo entre la relación de los modelos económicos implementados en El Salvador y el proyecto educativo se encontraron dos situaciones: que la reforma educativa nunca sirvió de soporte al proyecto económico, en el sentido que la escuela procura educar a la población para enfrentar dos condiciones fundamentales en la vida, para el comportamiento social o vida ciudadana y para incorporarse al campo ocupacional.

                Para Herrera, en esa vía tanto la reforma educativa de 1968 como la de 1996 se puede determinar que la política educativa son propuestas no surgidas de un diagnóstico nacional para respaldar un modelo económico nacional sino que son propuestas de los organismos internacionales.

Sostiene que la cooperación internacional en los países de América Latina, los países que dan la ayuda, siempre dicen en qué deben ser utilizados y no responden a los requerimientos propios de los países, lo cual genera grandes disparidades y ejemplificó que los países industrializados invertían 4260 dólares por estudiante, y en países como El Salvador solo se invirtió 218 dólares por estudiante, lo que refleja una brecha entre las inversiones entre un país en desarrollo y otro desarrollado.

                Herrera concluye que en los periodos de los dos gobiernos del FMLN si hubo inversión en educación que se pasó del 2.7% del Producto Interno Bruto (PIB) al 3%, la inversión sigue siendo muy baja ya que es a nivel nacional, puesto que solo la universidad Nacional de Costa Rica tiene ese presupuesto.

                Propone que la inversión en educación debe ser prioritaria esencialmente en educación inicial y preescolar; la universidad pública debe potenciar el desarrollo de las investigaciones superar el docentismo debido a la gran demanda estudiantil y redefinir la oferta académica.